
1.
Noveno ining, ocho a cinco en el marcador. La única forma de ganar es llenar las bases y luego batear de jonrón…
El extraordinario incremento de la hostilidad norteamericana obliga a actuar con una alta eficacia al interior del país. La corrupción, el burocratismo, los privilegios, el espíritu tecnocrático, la indolencia y la ineficiencia deben ser declaradas amenazas a la Seguridad Nacional y combatidas mediante la fuerza popular, si queremos sostener la unidad ante el actual desafío.
2.
Jugadores en primera y segunda con dos outs. Base por bola intencional. Se llenan las bases. Pedro Luis Lazo logra ponchar al quinto madero…
El juego del imperialismo hoy avanza con los cobardes. Su moneda de cambio es la de siempre: la existencia misma de la nación, su derecho a vivir con dignidad y autodeterminación, su proyecto de un país para todos. Quienes se rinden, regalan victorias a un modelo global de expoliación y muerte. Por eso no hay mejor manera de contribuir a la Humanidad en esta hora que ser patriota hasta el final.
3.
En lo común del orden internacional actual, hay un equipo que siempre pierde el juego de la vida real: el de los explotados y desposeídos, los negros, los emigrantes, los descartables, los desventajados puestos en desventaja por el patriarcado, el racismo, el imperialismo y el capitalismo. ¿Es posible que el mismo poder que ha agredido a un país entero los dignifique bajo un gobierno tutelado? Ante el bloqueo petrolero hay que demostrar en la práctica quiénes están del lado del pueblo. Toda la sociedad ha de convertirse en un escudo protector para que el daño sea el menor posible.
Nuestra resistencia es la única forma de dejar la puerta abierta a un proyecto de largo aliento, el del culto a la dignidad plena, el de «con todos y para el bien de todos», el proyecto martiano que echa su suerte con los pobres de esta tierra. Por eso es que el juego se gana en el meeting: todos debemos tener claro por qué luchamos.
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