Bajo la premisa de articular ideas y certidumbres para la defensa de Cuba, ante las recientes agresiones norteamericanas y las promesas de invasión militar, tuvo lugar este martes el primer debate virtual organizado por el colectivo editorial Punto y Aparte, a través de la plataforma de mensajería Telegram.

El encuentro contó con la participación de varios militantes antiimperialistas y centró su atención en las potencialidades, deficiencias y riesgos del bloque revolucionario cubano, en el contexto del cerco energético contra el país y la radicalización de la retórica anticubana y belicista de la Casa Blanca.

A no caer en atajos y desmovilizaciones, y a no depositar en un solo lugar la misión histórica de defender a la patria frente a la agresión imperial, llamó la diputada y educadora popular Llanisca Lugo durante su intervención en el mencionado audiochat.

«Lo que define una posición política hoy en Cuba tiene mucho que ver con la práctica revolucionaria, con dónde te metes y ante qué situaciones no puedes tranzar, en un momento en que el pueblo acumula un gran cansancio y podemos caer en derrotas estratégicas de las cuales será muy difícil regresar», explicó.

La también investigadora del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello insistió en el papel protagónico que corresponde al pueblo en la defensa de la soberanía de la patria, y llamó a rescatar la memoria y la impronta de aquellas milicias que defendieron con las armas la voluntad popular durante los primeros años de la Revolución.

Por su parte, Lisel Viña, trabajadora del Centro de Inmunología Molecular, llamó la atención acerca de la amenaza que implica que, como sociedad, no seamos capaces de organizarnos internamente para proteger los servicios básicos a la población.

«Necesitamos enfrentar cualquier situación que se avecine como un pueblo unido, donde nadie se quede atrás. Sin embargo, no creo que se estén tomando todas las precauciones ante la inevitable subida de precios que provocará esta escasez de combustible», explicó.

«Es importante sostener la soberanía y enfrentar las agresiones, pero las necesidades básicas de la población tienen que garantizarse de alguna manera, porque para un pueblo sin acceso a alimentación, a atención médica, a abasto de agua y otros muchos servicios esenciales, es muy difícil enfrentar eficazmente una agresión.

»Pudiéramos aprender muchísimo sobre cómo logramos resistir durante el Periodo Especial. Habría que releer ‘La Cuba inesperada’, un artículo de Emily Morris publicado en Cubadebate. Allí hay varias claves sobre qué hacer», agregó Lisel.

Defender a Cuba es defender a México

«En México tenemos una situación muy singular. Por un lado, atesoramos lazos históricos de hermandad con Cuba, y hoy tenemos un gobierno popular encabezado por una mujer que fue educada en la izquierda mexicana y en el respeto a Fidel Castro y a la Revolución Cubana. Sin embargo, la falta de unidad entre las fuerzas políticas y gobiernos de América Latina y el Caribe para enfrentar la arremetida de Trump nos pasa factura a todos y también se refleja aquí», comentó Gabriel Ramos Carrasco, profesor universitario mexicano e integrante del colectivo Nuestra América.

«Desgraciadamente, el gobierno mexicano se ha plegado a la exigencia de Trump de no mandar petróleo a Cuba, y eso genera varias contradicciones internas. Claudia Sheinbaum sabe perfectamente que hay muchas fuerzas políticas dentro de México, de las que la ayudaron a llegar a la presidencia, que observan su actuación en estos momentos y exigen —aunque aún no se traduzca en movilizaciones de masas— que no deje de lado la solidaridad con Cuba. Por eso se enviaron los buques de ayuda humanitaria, aunque entendemos que lo fundamental es recuperar el envío regular de petróleo», señaló.

Ramos aseguró que dentro de México existe un debate sobre hasta qué punto se debería apoyar a Cuba si eso pone en riesgo la economía mexicana ante represalias de Washington, aunque, aclaró, «es una discusión que se desarrolla entre el pragmatismo económico y la necesidad de cumplir con un deber ético».

«Este deber ha sido reivindicado por el gobierno y por la izquierda mexicana, y forma parte de nuestra gratitud por los médicos, los alfabetizadores y otros profesionales que han venido desde Cuba para ayudar a nuestros movimientos populares y a comunidades alejadas, que usualmente no están en el radar de las autoridades», explicó durante el audiochat.

De acuerdo con el profesor, a medida que se agrave la situación de Cuba, crecerá la presión sobre el gobierno de Sheinbaum para que se plante y reactive los envíos de petróleo, porque «el daño que se le hace hoy a Cuba se le hace a toda Latinoamérica. Defender a Cuba es también defendernos de una eventual agresión norteamericana».

Disputar el sentido y reinventarnos

«Hay que luchar contra la fragmentación que producen las redes sociales, y salir a menudo a interactuar con los más diversos sectores del pueblo, incluso con quienes no tienen la misma opinión política que nosotros», sostuvo Amalia Díaz Pérez, estudiante de Filosofía de la Universidad de La Habana.

Esa heterogeneidad, señaló, siempre ha estado allí. «Nunca hemos dejado de convivir con la injerencia y los «valores» capitalistas. Reconocerlo es el primer paso para luchar contra ellos y por el sentido socialista del pueblo, incluida esa parte que quizá no lo entienda en los mismos términos que nosotros».

De acuerdo con su valoración, la comunidad deviene en espacio de confluencia, donde «debemos ir a hablar con la gente sobre todos los problemas que compartimos, y crear nuevos espacios de autogestión, de participación, que los convenzan».

Sobre los sentimientos anexionistas dentro de Cuba, razonó que «hay que preguntarse por qué algunos cubanos encuentran como salida a la situación actual una intervención militar de Estados Unidos. Hay que preocuparse y llegar a entender cómo una persona pudo pensar eso en un contexto internacional tan peligroso».

La respuesta, aseguró, probablemente esté en nuestras propias deficiencias internas como proyecto político. «La falta de participación, la incapacidad para dotar de un proyecto de vida y de una subjetividad dentro de su existencia cotidiana a muchas personas, ha hecho que nuestro discurso se quede atrás y una parte del pueblo decida buscar respuestas en otro lado».

También Luis Emilio Aybar, delegado del Poder Popular y miembro del colectivo editorial Punto y Aparte, coincidió en la urgencia de revisar con objetividad la situación política de Cuba en el contexto de 2026.

«Debemos ser conscientes de que en nuestra sociedad existen estas fracturas y, al mismo tiempo, ser capaces de dimensionar hasta qué punto tienen fuerza ese sentimiento derrotista y esa actitud entreguista que vemos en algunos cubanos», apuntó en su intervención.

«Tampoco podemos analizarlo todo desde el prisma de lo que la gente dice. Muchas veces, esa catarsis es reflejo de un lugar político-cultural bien distinto al de un país neoliberal o al de una cultura donde ya se ha naturalizado la dependencia hacia Estados Unidos.

»El pueblo cubano tiene un acumulado cultural que no se explica a través de consignas ni dándose golpes en el pecho o llenándose de determinados símbolos, sino que se expresa con respuestas como las que vimos durante el funeral de los 32 caídos en Venezuela.

»Lo decisivo será que la parte patriótica de la sociedad esté activa, organizada, haciendo, construyendo, e impida que el daño infligido por el imperialismo sea mayor», apuntó Aybar.

De igual forma, señaló que resulta imprescindible combatir todavía más el burocratismo, la corrupción y otros fenómenos negativos que «hacen un daño tremendo y dividen nuestras fuerzas».

«Sin presión popular, sin organización, sin combate, estos fenómenos no disminuirán. Al contrario, se manifestarán en un escenario de tanta escasez que acrecentarán los problemas ocasionados por el bloqueo petrolero», advirtió el joven intelectual, y remarcó que «necesitamos ser conscientes de la gravedad de la situación actual, y no quedarnos en el papel de meros espectadores».

«Hoy nos toca ir hacia el problema y preguntarnos «¿Qué hay que hacer? ¿Cómo puedo ser útil?». Y si nadie nos responde, pues tomamos la iniciativa. Como decía Fernando Martínez Heredia: «Lo decisivo somos nosotros mismos»».

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